viernes 14 de abril 09
hoy estoy en Sevilla y he ido a comprar un billete de autobús para ir un pueblo cerca de aquí donde voy a ir a un concierto
esto no es lo importante para mi, sino lo que me ha ocurrido cuando volvía de allí:
me e montado en el autobús de vuelta, casi se me escapa pero he llegado a tiempo gracias a una señora que tenia dificultades para subir. Cuando he entrado lo primero que he visto a sido que la señora, que tenia aspecto de dormir en la calle, no se había enterado de que el precio del autobús a subido 10 céntimos de euro de 1,10 a 1,20, le ofrecía al conductor 1.17€ con una mirada que realmente lastimaba la conciencia, pero aun así este insistía en que no podía montar, lo cual me ha parecido repugnante así que he invitado a la señora con mi bono. La señora me lo agradeció un instante y se volvió a estregárselo a la cara del conductor, luego quiso pagarme lo que ella había ofrecido antes, ella solo quería hacer lo que debía pues no quería que nadie sintiese lástima por ella.
Aquí me sucedió algo, algo que nunca antes me había pasado: simplemente cogí el dinero que me tendió en una mano repleta de los céntimos que habían molestado antes el bolsillo de esas personas tan generosas que en su supermercado habitual cruzan la puerta donde ella intenta conseguir alguna caridad
parece una tontería pero para mi no lo es, creo sinceramente que cuando le pagué el viaje a esta señora hice algo bueno con lo que no hace mucho tiempo me hubiese auto idolatrado, no contento con eso seguramente hubiera rechazado ese dinero para ser aun mejor persona, pero la diferencia esta vez a sido que por primera vez no he necesitado ese caparazón de sentirme mejor que los demás con pequeñas cosas. Todo el mundo en esa situación hubiese, por lo menos, debido hacer lo que yo, pero quizás no hubiesen visto que esa señora necesitaba que yo aceptase ese dinero, mas incluso que viajar en ese autobús, su cara mostraba una expresión de gratitud, con una mirada de repulsión que nos provoca la gente que alardea de si mismos, mezclada con un raro tipo de dignidad. Ella sabia mas que nadie que el dinero aunque fuese en pequeñas monedas es igual de valioso, pero necesitaba mas aun un empujón, ella necesitaba que los demás la mirasen como a una igual que no sintiésemos lástima por ella, tan solo la indiferencia que a mi a veces tanto me inquieta. Así que he cogido el dinero lo he guardado en mi bolsillo y he actuado como si nada, no con cara de ese es mi dinero así que dámelo pero tampoco la de siento que me lo tengas que dar, es mio. lo he cogido y no le he dado importancia, antiguamente me hubiese girado cada 5 segundos para ver la cara de la señora, pero eso no es lo que he hecho hoy, hoy la cara que mostraba que había hecho lo correcto la he visto por suerte en un reflejo de los cristales del autobús, la mujer entró con la cabeza agachada pero ahora la levantaba mas que ningún otro pasajero y mostraba una sonrisa de esas que no se ríen de ningún chiste ni intentan nada, solo que están ahí mostrando a los demás que hoy nos ha ocurrido algo bueno
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